Henos aquí, solitariamente, mi mente y yo. ¿Hoy me animaré a intentar conocerla más? Sé que internarme en mi mente es abrir la puerta del peor de los infiernos. Sin embargo, ella es mejor que la realidad. Me duele el alma y mi espíritu es confuso. ¿Cuál es mi esencia? Esa pregunta es la causante del dolor de mi alma. Hoy en día está todo perdido. Camino y veo gente sin esencia. ¡Que la vida se apiade de mí! ¡No quiero terminar así! Camino y veo vacío en los ojos de las personas. ¡Miedo siento! ¡No quiero terminar así! Almas vacías transitan la realidad. Por eso me retraigo, y con mi imaginación y delirios la evado. ¡Ya no hay vida en este mundo! La sociedad de hoy es tan solo una producción en serie de masas iguales. Prefiero aislarme y no pertenecer. ¡Busco superarme! Quiero que mis ojos hablen y mi boca calle. Quiero que mi alma ría y mi espíritu esté loco. ¿Es acaso, la locura, la unica salvación? Aborrezco la necesidad imperiante de catalogar a la gente que reina hoy en día. Yo soy nadie. No quepo en ningún catálogo y la sociedad me teme. ¡Y eso que no conocen mi verdadero yo! ¡Ni siquiera yo misma lo conozco! Habitando infiernos mentales, deseo ir más abajo. Busco mi propia profundidad. Aunque admito que cuando el miedo toca mi puerta, le abro y vuelvo a emerger a la realidad y a mis propios mecanismos de evitar el pensamiento y la investigación de mi mente. Utilizo factores capitalistas (que no comparto) por mi miedo al autoconocimiento. Pero a veces mi espiritu filosófico es más fuerte que toda realidad. Pienso, medito. Mi cuerpo deja de existir. Me vuelvo incorpórea para poder llegar a mi escondida espiritualidad. Mis propios extremos me resultan, a veces, inentendibles. Pero no termino allí; sigo investigando, buscando razones. ¿Será en vano? El autoconocimiento en profundidad me resulta demasiado más importante que la realidad y la vida que la sociedad me limita. Hoy en dia no se vive con el cuerpo. Solo se vive con el alma, la mente y el espíritu. Por eso la gente no vive, sólo existe, como dice Oscar Wilde. Durante el día EXISTO, a la noche VIVO.
Comencé a caminar en mi mente: en el primer piso hay sólo mecanismos de adaptación, ocultamientos de mi falta de amor propio y mi masoquismo. Luego me dedico a subir lentamente las escaleras hacia el segundo piso. El edificio es alto y aún desconozco la cantidad de pisos que tiene. Quiero llegar a su cima. Los escalones resultan cada vez más difíciles de subir. ¡No quiero permitir rendirme! No sé como debo hacer para continuar subiendo. Llegando al segundo piso, puedo divisar muchos "¿por qué?" que, haciendo fila, esperan su turno y respuesta. (¡Hasta mi mente esta burocratizada!). Puedo también divisar el efecto alienante profundo que me hizo el capitalismo. Y, para mi tristeza, creo que jamás lo podre erradicar del todo de mí. ¡Maldigo el contexto en el que nací! ¡Maldigo a la gente, que fue usada por el capitalismo, que me "naturalizó" cosas que de naturales no tienen nada! ¡Han matado la vida de alma, mente y espíritu, para dejar con vida un inservible cuerpo vacío! Aún no puedo llegar por completo al segundo piso. Esto, penosamente, ha sido todo por hoy.
[Ju!]
miércoles, 30 de abril de 2008
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